viernes, 29 de marzo de 2013

LA ENVIDIA - Nada más nombrar esta palabra me pone los pelos de punta, envidia, perniciosa, perjudicial para quien la siente y, desgraciadamente, siempre genera ese fino hilo negativo que vincula a la persona que la siente con la persona envidiada...generando mala sinergia entre ambas. Desde luego es un sentimiento negativo y destructivo, vinculado al deseo de poseer algo que la otra persona tiene. A sufrir por los logros ajenos y alegrarte por los fracasos ajenos. Culturalmente a las mujeres se nos ha achacado la envidia como un sentimiento propio, cosa que no deja de ser más que un estereotipo social machista, puesto que la envidia al estar vinculada a la competitividad, al poder, a la ambición. Ni que decir tiene que, si nos mantenemos en los estereotipos sexistas, seria más bien un defecto masculino. Pero, desgraciadamente es un mal social, que solo muestra egoísmo, falta de generosidad y poco amor al prójimo por parte de la persona que la padece. Si partimos de la base que la envidia es: . Deseo de tener algo que no se tiene . Comparación con otra persona que lo tiene, generando frustración y rabia. Si queremos poner en positivo las emociones relacionadas, ante la frustración podemos aprender a canalizar la ansiedad que genera, fomentando el aprendizaje del error o fracaso, el esfuerzo para obtener nuestras metas, el trabajo en equipo y la labor social. Importante educar en valores. A marcarte objetivos y trabajar por ellos y a cambiar de rumbo con nuevas perspectivas y reorientar nuestra vida. Aprender de los fracasos a superarse, desde el crecimiento personal y la construcción día a día de tus proyectos. Valorar los progresos propios y ajenos. Desarrollar nuestra autoestima, reforzar nuestras debilidades. Fomentar la confianza y el optimismo. No alimentar el rencor, fomentar la humildad, rechazando el egocentrismo. Favorecer la igualdad integral, diversificada e incluyente. Aprende a combinar los elementos que mueven al género humano: conocimiento, pasión y conciencia = vocación. Identificar tu vocación y proyectarla en tu vida, siempre desde la construcción. Desde la motivación y el crecimiento personal en positivo. El que favorece al individuo y a su entorno, respetando el ámbito social en el que interactúa.

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