martes, 9 de agosto de 2016

CUANDO LO NUEVO SE HACE COTIDIANO


Me encanta recordar el olor a nuevo del material escolar que tantos años disfrutaba en mi época estudiantil y, posteriormente, mi prole también. Esos libros recién estrenados, esa ilusión en el reencuentro de tus compis de aula y de los nuevos miembros de cada año.

En mi caso, casi toda la educación fue solo con compañeras, de mí mismo sexo…a mi modo de ver algo aburrido y poco enriquecedor. Educar en sociedad es educar para una sociedad completa. Con hombres y mujeres; si formas y aprendes separando los sexos, estás parcializando la convivencia y dificultando un aprendizaje conjunto de una sociedad global.

Generar hábitos se hace con la experiencia en comportamientos recién aprendidos que primero requieren esfuerzo, seguimiento, caer y reaprender, sobretodo motivación para el cambio y voluntad. Aprender los conceptos de los nuevos hábitos es lo más fácil, pero incorporarlo a tu estilo de vida, implementarlos en tus pensamientos, generalizarlos en tus comportamientos…eso, ya es más difícil.

La palabra es habituarte. Hacer lo nuevo cotidiano. En el amplio sentido positivo de este vocablo, amable y equilibrado.
Por ello, se hace fundamental educar en igualdad, compartiendo desde los inicios en las aulas una convivencia conjunta, generando hábitos de sociedad que avanza en equidad y se hace más completa.

EDUCAR EN IGUALDAD

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